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Maternidad

Operación “cambio de habitación” 

De un tiempo a esta parte dormir por las noches está siendo una misión imposible. 

El pobre Oliver tiene un despertar tras otro, una noche tras otra. 

Si no es la boca, es mamitis, sino son los mocos, sino el calor del verano y sino los cambios, como la reciente entrada a la guardería. 

Y yo, ya no puedo más!

O sí, supongo que sí puedo más. En realidad debería decir no quiero más.
Como cualquier madre, o padre, quiero que mi hijo duerma bien por la noches y no porque quiera presumir que mi hijo duerme del tirón toda la noche. No. Yo simplemente me conformo con que duerma mejor, que descanse más horas seguidas. No pido más. 

La falta de sueño tiene consecuencias muy evidentes durante el día como pueden ser los cambios repentinos de humor, la tristeza, la irritabilidad, la actitud pesimista, el aumento del estrés, la ansiedad… Y quiero evitar que todo eso ocurra.  

Siento rabia e impotencia cada noche al escucharlo llorar, pero sobretodo siento pena… Me da mucha penita ver que quiere volverse a dormir pero no puede o no sabe hacerlo. 

Al principio necesitaba la teta para volver a conciliar el sueño y yo gustosamente se lo daba. El colecho es maravilloso durante la lactancia materna. Después, ha tenido rachas de llorar y llorar sin calma alguna, ni siquiera su querida teta, hasta que nos dimos cuenta que se trataba de un diente nuevo. Esas noches hay que pasarlas… Un poquito de apiretal y ración extra de mimos. De eso que no falte! 

Pero últimamente… Ya no sabemos que quiere. Ni él mismo lo sabe. 

Tiene el sueño mucho más ligero de lo normal, se despierta por nada (no siempre llorando), intenta volverse a dormir pero es incapaz, entonces nos reclama. Bueno mas bien me reclama. Si no es conmigo no hay manera. Y claro, el peso recae todo sobre mí y estoy que no puedo con mi alma… (Menos mal que hasta ahora no he tenido que madrugar para ir a trabajar).

Cuando voy a calmarlo, lo acuno, le acaricio, le canto, lo paseo en brazos. Pero no, no es eso lo que quiere, y lo sé porque no está cómodo con nada de lo que hago. Al final lo acabo dejando de nuevo en su cuna (colecho)  y se vuelve a dormir. A veces ni eso, se queda tranquilo pero enseguida me busca otra vez y vuelta a empezar. 

Pensaréis que esto puede que se deba al período de adaptación de la guardería… pues en principio no, porque esta situación viene de un poco antes. El cambio a la guarde es verdad que lo ha vuelto más dependiente a mí aunque he de decir que se ha adaptado genial! El pobrecito mío no quiere despegarse de mi lado. (ni yo del suyo) y casi no puedo ni ir al baño sola. Ahora entiendo a esas mamás cuando decían que añoraban poder estar en el baño tranquilamente cinco minutos. Jajaja. 

Bueno, yo también lo echo de menos a él,  así que encantada dejo que me acompañe al baño y a donde mi niño quiera, pero las noches… Por favor, necesitamos dormir! 

TODOS necesitamos descansar, dormir bien.

Y porqué creo que pasarlo a su habitación va a ser la solución? Pues muy sencillo:

Primero, allí estará más tranquilo y la probabilidad de despertarse será menor. Es inevitable hacer ruido cuando entramos al baño o cuando nosotros vamos a dormir. Es inevitable moverse durante la noche o simplemente toser. Cualquier ruido por mínimo que sea le corta ese sueño tan ligero que parece tener.  

Y segundo, queremos enseñarle a ser un poco más autosuficiente y menos dependiente. Que aprenda a dormir solo sin nuestra constante ayuda. Una vez aprendido eso, será mucho más fácil para él enlazar un fase del sueño con otra sin necesidad de despertarse. En mi opinión se puede “aprender” a dormir, del mismo modo que se aprender a comer, a andar o a comportarse. Siempre y cuando el niño no tenga un problema, claro está, hablo en aspectos generales de un caso con normalidad como es el nuestro. 

Pues bien, después de darle muchas vueltas al tema, comenzamos con la operación “cambio de habitación” y decimos adiós al colecho.

Se acaba una etapa maravillosa en la que hemos compartido muchas cosas durmiendo los tres juntos y no lo cambio por nada de este mundo y ni mucho menos me arrepiento. Hemos disfrutado de este primer año de una forma muy especial teniéndolo en nuestro cuarto,  despertandónos junto a él. Le hemos dejado dormir entre nosotros a sus anchas siempre que ha querido, ha sido una maravilla dormir así, pero ha llegado el momento de dar un paso mas allá.  

He leído libros, artículos y opiniones sobre el sueño de los bebés y además he escuchado consejos de madres con experiencia, y me he quedado con una conclusión: no me siento identificada con ningún “método” y lo voy a hacer a mi manera. (Como siempre hago:AMM) 

Dejarle llorar o cogerlo cada vez que llora son extremos totalmente opuestos y soy de las que piensa que no es bueno ser extremista. En el punto intermedio está la clave y eso es lo complicado. 
En esta etapa somos conscientes que necesitamos contar con la “ayuda” (aunque sólo sea de forma moral) de alguien profesional, alguien que nos guíe y nos diga cómo hacerlo bien y por eso hemos recurrido a la pedagoga que tiene la guardería de Oliver, donde por cierto, duerme la siesta de maravilla desde el primer día. 

Sí sí… Allí se duerme él solito, en su cuna, sin ayuda de nadie y aguanta más de dos horas, incluso hay que despertarlo cuando vamos a recogerlo. (Las siestas en casa siempre le han resultado fáciles pero es verdad que conmigo cerquita sino, no duerme tanto…) 

Y yo me pregunto.:

Porque allí se duerme él solo y en casa no? Porque allí no llora y en casa sí? Porqué? 

Pues porque allí, desde el primer día es así y él ha entendido cual es su rutina y como debe hacerlo. 

Por eso, si allí puede, y sabe, en casa también. Sólo hay que cambiar costumbres y rutinas y seguir algunas pautas. 

Y sabéis qué? Esta cosecha está dando sus frutos!!! 

De momento hemos conseguido que se duerma en cuanto lo dejamos en su cuna. No ha sido fácil, ni mucho menos, pero para nosotros ya es todo un avance. 

Así que, queda mucho por hacer pero algo nos dice que vamos por el buen camino!!!

Qué os parece dedicar una nueva entrada explicando paso a paso lo que estamos haciendo? 

La ocasión lo merece, y estoy segura que muchas de vosotras lo agradeceréis. 

Prometo volver pronto…  
Un besito y hasta el próximo post. 

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