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Carta de despido 

Se acabó. Se cierra una puerta y se abrirán mil ventanas. Pero esta etapa que me ha acompañado durante más de 11 años ha llegado a su fin.

Si, injustamente me han despedido pero no pienso andar llorando por ello. Ya he derramado las lágrimas suficientes, ni una más. Es duro pasar por una situación así y más teniendo un hijo.

A tan sólo dos semanas de mi reincorporación al trabajo después de mi maternidad y los siete meses de excedencia para cuidar de mi hijo, me llevo este chasco tan grande.

Yo que lo único que quería era volver al mundo laboral, sentirme activa y continuar con mi trabajo y lo que me encuentro es, que allí donde he crecido en todos los aspectos de mi vida durante tanto años, tenía los días contados.

Si hablamos de leyes, sabemos que estoy en todo mi derecho de recuperar mi puesto de trabajo. Por suerte, la ley ampara a las madres en ese sentido.

Pero y qué hay de la moralidad? Qué hay de la decencia? Con que cara lucho por mis derechos y recupero mi puesto de trabajo sabiendo que allí ya no se me quiere ni se me valora? No quiero ir a trabajar cada día sintiendo esa incomodidad, con los jefes, con algunos compañeros e incluso conmigo misma.

Me niego rotundamente.

Pensaréis que estoy loca por “renunciar” a mis derechos, pero os confieso que es la mejor decisión que podía tomar. En cierta manera trabajar allí ya no me satisfacía en absoluto, merezco algo que me enriquezca más profesional y personalmente y ese algo me está esperando.
He aceptado un despido improcedente y peleado hasta el último céntimo de mi merecida indemnización, que mínimo! Y aunque no ha sido fácil, puedo decir que lo he conseguido.

Me quedo satisfecha y le doy GRACIAS a esa empresa porque con este despido lo único que han conseguido es darme la oportunidad de avanzar y aspirar a algo mejor.

Ahora tengo la cabeza llena de ideas, de proyectos, de ilusiones, y necesito mi tiempo para enfocar todo eso y poner orden en mi vida.

Hay tanto por hacer… !!!

Que estoy segura que algún día (no muy lejano) pensaré que esto es lo mejor que me podía haber pasado.

Y no es que quiera ser positiva, porque aunque no lo creais, más bien soy una persona negativa. Pero sabéis qué???

Que me he dado cuenta que hay cosas más importantes en la vida, que de verdad merecen preocupación y ésta no es una de ellas, así que, ni tiempo ni esfuerzo pienso perder en lamentarme, porque no lo merece.
Palante!!! Como dice mi marido, que no tendré trabajo, pero ganas y cojones no me faltarán nunca.

 

Un besito y hasta el próximo post.

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