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Maternidad

Ser mamá y estar embarazada. Nadie dijo que fuera fácil.

Ser mamá y estar embarazada. Nadie dijo que fuera fácil. Y menos si eres mamá de un niño que tan solo tiene 2 años y medio y está en plena crisis.

Empezamos bien el post eh? Reconozco que realmente no sé ni como empezarlo, ni si acierto con el título, ni si mañana me arrepentiré de haberlo escrito. Será cuestión de ir escribiendo sobre la marcha más que lo que pienso, lo que siento.

 

Estar embarazada y ser mamá de un niño en plena “adoslescencia” no es nada fácil. Bueno, en realidad esa etapa llamada “adoslescencia” que comprende entre los dos y los tres años del niño y de la que os hablare en otro post, no es fácil ya de por sí.

Pues imaginaos tener que lidiar con eso, un bombo de 7 meses y una olla exprés de hormonas a punto de estallar.

Así es como ne siento ahora mismo. Apunto de estallar. Sobretodo a nivel emocional.

 

Alguna vez habéis visto la típica escena de una madre gritando a su hijo totalmente desquiciada?

Pues esa soy yo.

Cuando veía esa estampa lo primero que se me pasaba por la cabeza era: “madre mía, esa tia está loca”

Pues no señores, esa tia no está loca. Lo que está es agotada.

Agotada de llamar la atención a su hijo ocho mil veces al día. De decirle eso no se hace, no toques ahí, eso no se coge. De intentar explicarle qué está bien y qué está mal sin éxito ninguno. De aguantar cada rabieta. De luchar cada mañana a la hora de vestirle. De correr tras él porque no quiere ir de la mano. Agotada de reír, llorar, enfadarse, perdonar y vuelta a empezar no se cuantas veces al día. Agotada y vencida, porque siente que todo lo que hace es en balde.

Pues esa soy yo. Estoy agotada y en ocasiones como hoy, vencida. No tengo paciencia, ni ánimo, ni ganas. No puedo más.

Y no quiero echar culpas a nadie porque aquí la adulta soy yo. La que tiene conciencia y debe controlar la situación, pero no lo hace, soy yo.

Así que, sin buscar culpables lo único que me cabe pensar es que ser mamá y estar embarazada nadie dijo que fuera fácil. Y menos en esta etapa de nuestra vida.

En días como hoy he perdido los papeles veinte veces y le he gritado (como esa mujer desquiciada que recuerdo) otras tantas! Y me siento mal. Muy mal. Pero ya no puedo hacer nada para evitarlo. Mañana intentaré hacerlo mejor, y si vuelvo a fallar, pues lo volveré a intentar de nuevo.

Ya no sé si su actitud está siendo así por la famosa “adoslescencia”, porque está cambiando y reafirmando su personalidad, o porqué se aproxima un gran cambio y se siente un poco perdido.

O quizás, simplemente sea una llamada de atención por su parte, ya que por poco que lo pueda notar, mamá últimamente no es la misma! No lo tomo en brazos tanto como antes, no hago con él carreras por la calle a ver quién llega primero, no tengo la misma energía a la que lo tengo acostumbrado… En fin, infinidad de cosas que rodean el embarazo y que por poco que queramos que le afecten, él las debe de notar. Y mirad que yo sigo tirándome al suelo a jugar con él, no le digo prácticamente No a nada de lo me propone, luchamos, reimos y le hago cosquillas, no sé! Todas esas cosas no han cambiado, pero hay una en concreto, llamada barriga, que es más que evidente.

Y bueno, ahora que lo pienso… quizás lo que le suceda sea la mezcla de todo eso. He necesitado escribirlo para darme cuenta.

La cuestión es que yo, como madre, a veces siento que he fallado. Se acaba un día de esos en los que me siento agotada y vencida, ya con Oliver dormido, me siento en el sofá, y me pongo llorar. A llorar por que me nace, y a deshogarme con palabras escribiendo este post porque lo necesito.

Mientras tanto, tengo a Sofía moviéndose por ahí dentro, revoloteando sin parar! Siento pequeñas contracciones, seguramente las de Braxton Hicks y un ardor que me quema hasta las pestañas.

Y pienso:

“Hoy lo he hecho mal. Esto también te afecta a ti que no tienes culpa de nada, pero pequeña mía, no lo puedo evitar… hay días que ya no puedo más. Mamá mañana lo hará mejor”.

¡Vaya! Me acabo de dar cuenta que ésta es la primera vez que me dirijo directamente a ella!

Parece que este post al menos me ha servido para algo. Para eso, y para desahogarme, contaros cómo me siento y deciros cual es mi conclusión.

Los días malos como el de hoy también se acaban. Mañana saldrá el sol, un día nuevo lleno de oportunidades y yo pienso levantarme con una sonrisa de oreja a oreja que me ayude a hacerlo mejor!

Por que oye, soy madre y estoy embarazada, sí, pero sobretodo, soy persona y tengo todo el derecho del mundo a equivocarme y empezar de nuevo!

No creéis?

 

En fin, que ser mamá y estar embarazada nadie dijo que fuera fácil, pero oye, que ya no me machaco más por hoy.

Me voy a dormir, que ahora mismo lo que necesito es descansar.

Un besito y hasta el próximo post.

 

 

 

 

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