" />
Maternidad

CARTA A MI HIJO. El pequeño hermano mayor

Carta a mi hijo, el pequeño hermano mayor:

Lo sé mi vida, lo sé… Me necesitas! Pero lo que no sabes es que yo también a ti.

Se acerca el gran cambio y parece que seas tú más consciente que yo. Sientes la necesidad de sentirme a cada instante, de tenerme junto a ti como cuando eras un bebé. De que te abrace, te acaricie, te tome en brazos, sentada eso sí, ya que ahora es la única forma de hacerlo. De besarme, a mi y mi barriguita y decirme te quiero a modo de bocaitos. Sientes la necesidad de volver a pasear a cualquier parte, ya no subido encima mía, sino cogiditos de la mano para que no me escape: “Mamá mira, ven conmigo, dame la mano”.

Sigues queriendo correr, hacer carreras, llegar el primero y jugar a todo lo que esa cabecita invente siempre y cuando sea conmigo. A mi lado. A tu lado. Muy cerquita de mi repitiendo una y otra vez “mamá mira! Lo ves? Lo has visto? Has visto a Oliver?”

Claro que sí cariño, no dejo de hacerlo. Nunca dejo de observarte intentando no perderme nada de ti. Sinceramente es de las cosas que mas me gustan en este mundo, observarte sin que te des cuenta, y lo llevo haciendo desde el primer segundo de tu vida, pero ahora, que sé que las cosas están a punto de cambiar, lo hago todavía más.

Te observo, te miro, te grabo… disimulo incluso cuando te das cuenta, y no sabes lo que me gusta ver esa media sonrisa de lado que delata que me has pillado y que los dos nos hagamos los disimulados.

 

“Mamá, mamá, mamá…” Una y otra vez.

Tu palabra favorita. Y resulta que mamá está medio tirada en el sofá la mayor parte del tiempo intentando soportar el cansancio acumulado y el peso de su enorme barriga. A punto de explotar, alegre y triste a ratos. Con las hormonas que no la dejan ni pensar o hacen que piense de más. En ese plan está mamá.

Pero ya queda poco mi vida. Poco para encontrarme al cien por cien contigo, y a la misma vez, poco para ser sólo tu y yo.

Y viendo cuánto me necesitas, o mejor dicho, cuánto nos necesitamos, no estoy segura de estar preparada para el gran cambio.

Para ser uno más. Para dividir, compartir y repartir, no sé exactamente cómo definirlo, mi tiempo en dos. Para darte todo lo que necesitas en el momento que lo necesites sin que sientas ni un poquito que te falta mamá. Para que no pienses que alguien llegó y te la robó.

Porque no es así. Porque intentaré que no lo sea. Mamá es tuya y será tuya para siempre. De eso no cabe duda.

Mamá no se irá. Sólo será cuestión de tiempo el que nos adaptemos y volvamos a estar tan unidos como siempre. Dos años y ocho meses ya.

Más o menos fácil, más o menos tiempo… Quién sabe! Quizás incluso antes de lo que podamos imaginar.

Mientras tanto, prometo volver a buscar esos ratitos tan nuestros como el de la ducha antes de dormir o el de los “buenos días que tal?” (algún día te lo contaré) en mi cama al despertar. Prometo eso y mucho más, ya lo verás. Que aunque tenga miedo, dudas e inseguridad, sé que lo mejor está por llegar.

Y sabes de lo que no dudo, ni dudaré jamás?

Que una hermana es el mejor regalo que mamá te pueda dar. Así que prepárate pequeño sinvergüenza… Esta nueva aventura nunca la olvidarás!

Te quiere y te super quiere, mamá.

 

2 de mayo de 2018

Leave a Reply