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Maternidad

Mi bimaternidad real

 

Llevo días queriendo escribir este post pero entre unas cosas y otras me había sido imposible. Cosas de la bimaternidad.

 

Tengo tanto que contaros que no se ni por donde empezar…

 

Ser madre de dos no es ser madre de uno. Evidente. Un aplauso para todas aquellas mamás que se animan a tener 3, 4 o incluso 5 hijos!! Ojalá yo fuera capaz.

La verdad es que desde que comenzó esta aventura de la bimaternidad estoy pasando por momentos difíciles. Hay momentos buenos, de hecho esos son maravillosos y hacen que todo valga la pena, pero también los hay horribles,  no nos engañemos.

El #pequeñosinverguenza está empezando a tener sus momentos duros. Desde que conoció a Sofia sus emociones vienen y van, creo que vive en una montaña rusa constante y el pobre no sabe ni cómo afrontarlo. Es pequeño todavía. Está enamorado de su hermana. La busca, la besa, la abraza. Llega del cole y va corriendo a ver donde está. Habla de ella con todo el mundo,  “mi chiquitina” la llama. Sabe perfectamente que en este equipo ya somos uno más, y le encanta, pero aún asi hay ciertas cosas que no le terminan de gustar.

Que mamá la tome en brazos, que le de pecho, que la duerma, la pasee en carro… Hay días que de verdad lo lleva mal. Está tan sensible… Sensible por no decir otra cosa. Ha cambiado su actitud, parece otro y para un dia o un rato bueno que tiene los demás son bastante complicados. Está tan susceptible a todo… Que sí, que yo sé que él lo debe estar pasando mal, el síndrome del “principe destronado” lo llaman, pero hay momentos en los que ya no podemos más. Pienso “madre mía, esto va a ser así siempre?” porque a decir verdad, nos lo está poniendo muy difícil últimamente. Ya sabía yo que el primer mes tan idíico que pasamos no iba a durar mucho.

Necesito de él tantas cosas como él necesita de mi. Está claro que no estoy en factultades de hablar de necesidades al mismo nivel, sólo es un niño, pero estoy en un punto que para darle toda esa atención que necesita de más, necesito tregua. Necesito un margen de espacio. Sino, siento que soy incapaz. Me absorbeamucho, y la pena no la siento por mí sino por ella, por mi niña, que siempre tiene que ser la que espera.

 

#lasanta, Sofía, bendita santa!!

Es taaan buena que casi ni se nota que está. Duerme, come y poco más. No es una niña llorona, se queja poco y sabe estar despierta sin necesidad de nada más. A veces, cuando puedo y me dejan, la tomo en brazos y la achucho intentando quitarme esa espinita que tengo de no poder dedicarle tanto tiempo como merece. Típico sentimiento de la bimaternidad, verdad? A veces siento que no la estoy disfrutando como me gustaría. Otras, como esta mañana por ejemplo, siento que las cosas marchan, que las sonrisillas que me ha dedicado indican que todo va bien, y otras, como cuando los veo juntos, pienso que quizás no tenga mis ojos puestos en ella las 24 horas del día, pero sí tiene quién la vigilará cada minuto de su vida y la acompañará sobretodo estos primeros años.

A ratos, ese es mi consuelo. Confieso que muero de ganas por vivir ese momento y sentir cierta tranquilidad.

 

Papá, el pobre está que no sabe ni por donde tirar. El aún tiene que adaptarse a tanto cambio, hay cosas que le superan. Porque aunque #lasanta sea una santa es uno más, así que por supuesto se nota que un hijo no son dos.

Le supera que Oliver esté como está. Le supera que sólo quiera mamá. Le supera eso y un millón de cosas más. Sobretodo entre semana que con el ritmo que lleva le faltan horas para poder disfrutar de ellos.  Sinceramente me pongo en su lugar y lo entiendo por que es él quién se lleva la peor parte de la bimaternidad, bueno, de la bipaternidad. Después de todo el día fuera, llega a casa y se encuentra con el panorama, con las peores horas del día y las rabietas. Cenas, duchas, no quiero dormir, quiero ir con mamá, mamá con Sofía al pecho, la casa por ordenar, trabajo trabajo trabajo… Y mañana más! En fin! Qué os voy a contar.

Yo al menos, el resto del día puedo disfrutar de muchos buenos momentos con ellos.

Creo que papá no esperaba esto. Creo que su “sobrepositividad” ha nublado bastante lo que podía ser y es la realidad y ahora se ha llevado un bofetón de estos que te vienen sin avisar. Bueno, yo le avisé, que conste, pero él siempre viendo el lado positivo de todo me decía: “que vaaaa, tu tranquila, ya verás que bien!”

Cierto! Que bien y que mal tambien! Seamos realistas, que tener dos hijos es maravilloso. No cambio mi vida y mis niños por nada del mundo, estoy feliz y la mayoría de momentos son buenos, pero ante un cambio tan grande ya se sabe lo que hay.

“nadie dijo que fuera fácil”

 

Y bueno, yo… Yo no sé cómo lo hago ni de dónde saco fuerzas a veces, lo único que sé es que lo hago y con mucho gusto señores.

Aunque haya dias que me acueste llorando. Qué dificil es criar!! Ahora te entiendo mamá.

Aunque haya veces que piense “Qué mierda es ésta?” Mi bimaternidad real.

Aunque haya momentos de querer cerrar la puerta e irme. Sola.

Pero en esos días, veces, momentos, me digo a mí misma: “tranquila Ely, la etapa mala pasará”. O el día malo, más bien, pasará. Por que si algo tengo claro en esta vida es que todo pasa. Cómo cuando tenía crisis de lactancia o del sueño con Oliver y no me dejaba ni respirar, os acordáis?

Ver post “Hoy me siento malamadre”

Pues esto, también pasará.

El #pequeñosinverguenza crecerá y madurará, #lasanta seguramente dejará de serlo y vuelta a empezar. Se harán mayores y un día de repente nos daremos cuenta que aquello que deseamos tantas veces que sucediera sucedió y querremos volver atrás.

Porque el tiempo vuela, por mucho que las horas del reloj no pasen, el tiempo vuela. Así que los miro, los observo ahora mismo mientras duermen y me siento tremendamente afortunada.

La vida me ha regalado dos soles que brillan cada día y por los que yo voy a brillar.

Un besito y hasta el próximo post.

 

 

 

 

 

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