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Maternidad

Carta a mi hija en su primer añito de vida

Sábado. Sentada en el sofá después de todo el día fuera. Estaba agotada. Me sentía rara. “¿Será hoy el día?”

Me levanté para ir al baño y rompí aguas.

Me asusté. Empecé a temblar y me tumbé en la cama a llorar. Lloré porque necesitaba llorar. Pasé 37 semanas deseando ansiosa ese momento que por fin había llegado, pero sentía más miedo que nunca y una pena horrible.

Mi hijo, el que ahora sería mi hijo mayor estaba en la cama de al lado durmiendo plácidamente ajeno a todo lo que estaba por suceder. Lo abracé. Lo abracé muy fuerte y me fui al hospital para dar a luz y conocer al segundo amor de mi vida.

Es a ella a quien dedico este Post y estas palabras.

 

“Sofia. Mi niña. Mi paz. No hay palabras para describir lo que me haces sentir. Eres mi calma, mi equilibrio, mi ternura… Eres tal y como viniste al mundo, tranquila, fácil, silenciosa…

Un año ya dios mío! Recuerdo ese instante en el que nos conocimos y aún se me eriza la piel. Fue un parto precioso y fácil, entre risas y llantos de emoción. Te pusieron en mi pecho nada más nacer y pude sentir tu calor sobre mi. Te noté redondita y casi resbaladiza entre mis manos por la cantidad de grasa que envolvía tu piel. Te acaricié, te olí, te besé. Miré a papá que se encontraba frente a mi sin perderse detalle de tu llegada y todo quedó dicho con la mirada. Te seguí abrazando y pude sentir ya esa paz que desde entonces transmites.

“Mi niña!

Mi niña bonita!

Hola mi amor”

As te recibí.

Y un año después aquí estoy, sentada en el mismo sofá donde todo empezó, contigo dormida entre mis brazos escribiendo este texto para ti.

Ni en mis mejores sueños!!!!

Mi niña bonita… tan buena y tan dulce… Aunque el gesto de tu cara a veces diga lo contrario! Siempre con el ceño fundido observando hasta el mínimo detalle. Mi niña sensible… Mi pequeño genio. 

Adoro todo y cada parte de ti tanto por dentro como por fuera. Tu piel, tus manos, tus ojos, tus lorzas. Ese oyuelo cuando te ríes… Tus gritos para decir no, tus gestos pidiendo comer. Cómo recorres la casa gateando a tu manera, como miras atenta esta familia de locos, como buscas a a tu hermano, le provocas y luego no te dejas hacer!

Adoro esa parte tan blanda y tan dura que tienes a la vez. Adoro como me buscas para dormir pegadita al pecho y como te separas al terminar. Dependiente de mi, pero a tu aire a la vez. 

Adoro tanto de ti… 

Jamás creí poder amarte así. Convencida que mi capacidad de amar ya había llegado a su fin y sorprendida por el corazón tan grande que me has ido haciendo día a día. Es increíble lo que me haces sentir. Es increíble amarte así! Te amo porque sí, porque me amas y porque eres parte de mi.

Te amé antes de tenerte, te amo hoy y te amaré siempre. 

Hola mi amor. Feliz cumpleaños.”

 

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